Utilizan ultrasonidos para abaratar la obtención de biodiesel

Utilizan ultrasonidos para abaratar la obtención de biodiesel

La Universidad de Córdoba (UCO) junto con el Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario (ceiA3) está trabajando en la producción de biocombustibles más eficientes y más baratos a través de ultrasonidos.

Según los investigadores de dicha Universidad, señalan que gracias al uso de ultrasonidos se ahorra mucha más energía, alcohol, catalizador y tiempo de reacción que el sistema convencional en la separación de la glicerina de los éteres, un paso crucial para conseguir el biocarburante mediante un proceso químico denominado transesterificación.

Cada día, la industria petroquímica requiere 91 millones de barriles de petróleo para desarrollar su actividad, según los cálculos de la Agencia Internacional de la Energía en 2013. En su mayor parte, este petróleo termina quemado en motores de vehículos como combustible.

No obstante, estos hidrocarburos también se emplean para obtener plásticos y otros productos. Diferentes modelos estiman que estamos cerca de llegar o ya hemos alcanzado el pico de producción de petróleo y que, en el futuro, este recurso será progresivamente menos disponible hasta alcanzar su agotamiento.

Como alternativa al petróleo, desde hace años se están desarrollando biocombustibles a partir de fuentes renovables: las plantas. Sin embargo, la propuesta de cultivos de los que obtener carburantes, plásticos y otros derivados que actualmente extraemos del petróleo se ha topado con un obstáculo.

Los denominados biocombustibles de primera generación, como los obtenidos de los aceites de girasol o de palma, proceden de plantas que pueden servir de alimento humano. Esa competencia no se produce en los cultivos de segunda generación, como los de jatrofa o de camelina, lo que los hace muy atractivos para la industria.

En la producción de biodiésel, se obtiene un aceite crudo de los cultivos energéticos, generalmente de sus semillas oleaginosas. Por medio de un proceso denominado transesterificación se separa la parte más viscosa, llamada glicerina, de otra más fluida llamada ésteres o biodiésel, de comportamiento similar al gasóleo.

Los científicos de la UCO observaron que en pequeños periodos, la ultrasonificación producía un incremento de temperatura y rompía los enlaces de la glicerina con el resto del triglicérido. El resultante, éteres metílicos o etílicos fundamentalmente, se emplea directamente como biodiésel.

La idea final es conseguir un balance cero de dióxido de carbono (CO2) en el ciclo de cultivo de la planta energética y de uso del biodiésel. “Lo planteamos para que sean los propios agricultores quienes puedan producir su propio biocombustible, especialmente si trabajan en cooperativas, y que éstas sean sostenibles económica y ambientalmente”, destaca los investigadores de este proyecto.

Visto en: computerhoy.com





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