Con un diseño reconocible pero más compacta y sin el sellado y resistencia del modelo E-M5 se ha presentado en sociedad la Olympus OM-D E-M10, una cámara compacta sin espejo de objetivos intercambiables que quiere ser un primer acercamiento – especialmente en precio – a esta gran marca.
La base con la que Olympus configura este nuevo modelo sin espejo es contundente: el sensor LiveMOS de 16 megapíxeles de la E-M5 y el procesador TruePic VII de la E-M1, combinación que permite trabajar con una sensibilidad máxima de 12800 ISO, aprovechar la tecnología Fine Detail II.
El estabilizador pierde dos ejes y se queda en tres, tanto para foto como para vídeo, y mantiene el visor electrónico con resolución de 1.440.000 puntos, además de incluir flash integrado.
Lo que sí que se mantiene en primera división es el sistema de autoenfoque, con 81 puntos y dos modos, Small AF Target y Super Spot AF. En cuanto a velocidad de ráfaga, ésta alcanza los 8 fps.
Una cámara compacta que se precie no puede llegar al mercado hoy en día sin conectividad Wifi. Ya no hablamos solamente de poder gestionar sin cables y de forma automática las imágenes, sino que nos ofrece la conexión directa con un smartphone. En el caso de esta Olympus OM-D E-M10, esa unión hace posible desde los controles más sencillos hasta el manejo del nuevo zoom M. Zuiko 14-42 mm f/3,5-5,6 EZ motorizado.
Donde la nueva OM-D queda por debajo de lo esperado es en la grabación de vídeo, pues no podemos pasar de una resolución de 1280×720 píxeles, así que el botón dedicado para dicha función queda un poco opacado. Llegará para su venta en tiendas especializadas a mediados de febrero en colores negro o plata, con dos kits como opción.
Visto en: xataka.com



