La videollamada fue creada 50 años atrás pero el sistema resultó un fracaso

La videollamada fue creada 50 años atrás pero el sistema resultó un fracaso

Antes de que Skype o Whatsapp fueran de uso común en nuestra vida diaria, las videollamadas protagonizaron uno de los fracasos comerciales más sonados de la década de los 60 y 70.

El primer aparato capaz de transmitir imagen además de voz y plenamente disponible para el público en general en Estados Unidos se llamaba Picturephone.

Tras ser presentado por Bell Labs, la división de desarrollo de la operadora estadounidense AT&T, en la feria internacional de tecnología en 1964, la empresa empezó a venderlo en 1970.

Permitía ver a la persona que llamabas, y en su versión mejorada era posible incluso enviar documentos o gráficos. Suena a lo de hoy, ¿no? A la tecnología del Facetime de Apple, a los Hangouts de Google o la llamada con imagen de Whatsapp.

Sin embargo, el sistema no tenía la flexibilidad de los programas que llenan nuestra pantalla de inicio en el celular y que nos acompañan a todos sitios metidos en el bolsillo.

Además, el precio era muy alto y la privacidad de la conversación quedaba reducida a las dos paredes de la cabina en la que se instalaba el aparato.

Constaba de dos partes, un pequeño televisor de forma alargada que transmitía la imagen y un teléfono. Se podía usar con o sin el altavoz.

En su primera prueba, los visitantes al pabellón de AT&T de la exhibición internacional hicieron cola para hablar durante 10 minutos mediante videoconferencia con un completo desconocido en una exhibición similar de Picturephone en Disneyland en California.

Diversos factores provocaron que no solo AT&T fracasara con este producto. En Japón, Mitsubishi o Sony lo intentaron también con dispositivos similares y el resultado fue el mismo.

Una llamada de Nueva York a Chicago de tres minutos de duración en las cabinas de teléfonos públicos instaladas por Bell Labs en Nueva York, Chicago, Washington D.C. o Pittsburgh costaba US$27 de los de entonces.

El último año antes de que AT&T decidiera cerrar el proyecto definitivamente esas cabinas no recibieron ninguna llamada y durante los seis meses siguientes a su instalación, solo se hicieron 71 videollamadas.

El servicio se empezó a comercializar a empresas y particulares en 1970. Al precio de conexión había que añadir el alquiler y mantenimiento del aparato que ascendía a US$160 (equivalente a US$2.370 hoy día).

Además, el coste para instalar el Picturephone no se limitaba a un dispositivo. Había que instalar uno para el emisor de la llamada y otro para el receptor. Factura inicial: el equivalente a US$4.740.

AT&T estaba convencida de que las empresas comprarían el sistema. Esa creencia se basaba en la idea de que con el Picturephone, los directivos se podían ahorrar los viajes de negocios, las visitas a clientes o las charlas cara a cara con los inversores.

El sistema era demasiado intrusivo y durante más de 30 años, el público se resistió a adoptar esta tecnología.

Lo que hizo fracasar al Picturephone, pero convirtió en un éxito Skype y los servicios similares es precisamente la idea de la intimidad. Otra de las limitaciones del Picturephone era la flexibilidad. Había que reservar el servicio con antelación.

Hay un abismo en lo que respecta a la comodidad en comparación con cualquier aplicación que ofrece videollamadas hoy día y que explica por qué esta tecnología ha sido un éxito ahora y hace 50 años, un fracaso.

Fuente: www.bbc.com





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