La famosa Caja Negra de los Aviones

La famosa Caja Negra de los Aviones

Cuando se produce un accidente de avión una de las primeras cosas que se cuentan en los informativos, es si se ha encontrado la caja negra. Una de las prioridades de los equipos de rescate, una vez atendidos los supervivientes y otros riesgos, es la de localizar estos instrumentos, pieza clave para poder entender las causas del accidente.

Han transcurrido más de cincuenta años desde que las cajas negras empezaron a ser instaladas en los aviones. Se trata de un invento del australiano David Ronald de Mey Warren, que acaba de fallecer hace pocos días, y que a mediados de los años 50 del siglo pasado trabajaba en los Laboratorios de Investigación Aeronáutica (ARL) del Ministerio de Defensa australiano cuando se vio involucrado en la investigación de dos misteriosos accidentes ocurridos en 1954.

Los misteriosos accidentes sirvieron para que David Warren, que en realidad era químico y estaba especializado en combustibles de aviación, se le ocurriera la idea de desarrollar algún sistema capaz de sobrevivir a los accidentes y que estuviera en condiciones de grabar la conversación de los tripulantes, pensando que una grabación de ese tipo podría ser muy útil a la hora de determinar las causas de un accidente.

Warren escribió un informe al respecto ya en 1954 y en 1957 llegó a construir un prototipo en su tiempo libre bautizado como The ARL Flight Memory Unit, pero en general nadie le hizo mucho caso hasta que en 1958 Sir Robert Hardingham, el director de la Air Registration Board, conoció a Warren, vio el prototipo, e inmediatamente entendió su enorme potencial.

Curiosamente, aunque fue Australia el primer país en hacer obligatoria la instalación de las cajas negras tras un accidente de un Fokker Friendship en Queensland en 1960, la falta de apoyo decidido por parte del gobierno australiano hizo que fueran otros países los que tiraran para adelante con el desarrollo de esta nueva tecnología.

En este lapso de extensos años las cosas han cambiado enormemente, y en lugar de grabar en un alambre como las originales, o en cinta magnética como las que las sucedieron, las cajas negras más modernas, de las que cada avión de cierto porte está obligado a montar dos, una para voz y otra para datos, son digitales y de estado sólido, algo así como si fueran una memoria USB a prueba de todo.

En ellas, además de los últimos treinta minutos de los sonidos de cabina se graban decenas y decenas de parámetros del vuelo, aunque por mucho que hayan evolucionado tecnológicamente la idea es la misma que tuvo Warren: Ayudar a entender por qué se producen los accidentes de aviación para evitar que se reproduzcan para hacer el viajar en avión algo aún más seguro.

Fuente: wikipedia.com





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