Primer Trasplante Total de Rostro del Mundo

Una noticia que no podría pasar desapercibida es sobre el primer trasplante total de rostro, el cual fue realizado el pasado 20 de abril en el Hospital Vall d’Hebron en Barcelona, involucrando un total de 30 profesionales en medicina, los mismos que necesitaron 22 horas para culminar tan complicada operación. Los 11 anteriores trasplantes (Francia, Sevilla, Valencia, Estados Unidos y China) habían sido parciales.

El receptor del primer trasplante total de cara del mundo -cuya identidad no ha sido revelada para preservar su intimidad- es un hombre joven que sufría deformidad severa en el rostro causada por un traumatismo. Esa deformidad le impedía respirar por la nariz y la boca, a la vez que le producía una gran dificultad para deglutir y hablar.

La intención de los facultativos es que «en unas semanas empiece a hablar y a comer, y también a sonreír y a reír«. Así lo indico en rueda de prensa el jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados, el doctor Joan Pere Barret, quien ha dirigido un equipo multidisciplinar del centro hospitalario barcelonés.

El paciente, que ha recibido un trasplante de toda a piel y músculos de la cara, la nariz, los labios, el maxilar superior, todos los dientes, el paladar, los huesos de los pómulos y la mandíbula, con la consiguiente cirugía plástica y microcirugía reparadora de los vasos sanguíneos, se encuentra ahora «bien y se recupera satisfactoriamente después de la operación», ha explicado Barret.

El procedimiento de obtención de tejidos faciales del donante finalizó con la reconstrucción de su rostro en forma de máscara, una réplica de su propia cara. Los tejidos obtenidos fueron colocados en líquidos de preservación, un proceso idéntico al de los órganos en espera para ser implantados.

Los responsables de tan compleja intervención han explicado que la revascularización del aloinjerto de la cara y la llegada de la sangre a su totalidad es «básico para el éxito del implante, un proceso que se realizó con éxito». «Se observó que no había rechazo hiperagudo y se sustituyeron las siguientes estructuras del receptor: maxilar, mandíbula, nariz, pómulos, mucosa, músculos y nervios y, finalmente, se suturó la piel».

«El enfermo tiene cicatrices en la frente y en el cuello, pero en el futuro quedarán perfectamente disimuladas», ha afirmado Barret, que recordó que los huesos de la cara implantada deben adaptarse ahora la estructura craneal del joven.

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