La Otra Erupción Volcánica en Islandia que afecto a todo Europa

Las cenizas volcánicas continúan alterando los vuelos a tierra firme en la mayor parte de Europa, pero hace 227 años atrás una erupción aún más violenta que la actual terminó con una quinta parte de la población de Islandia y con miles de personas en Europa.

En junio de 1783, Islandia contaba con una población de 50.000 personas. Pero más de 10,000 personas morirían en Islandia en los años siguientes, como resultado de lo que comenzó aquel domingo de junio.

Laki es un sistema volcánico que se encuentra en la misma parte del sureste del país donde tuvo lugar la erupción de esta semana. Pero la erupción de 1783, mostró una fuerza tal que produjo una gran fisura en forma de cráteres en continúa ebullición.

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En los siguientes ocho meses los cráteres de Laki lanzaron lava a borbotones en los alrededores y eructaron más gases tóxicos que ninguna otra erupción en los últimos 150 años.

La gente murió no por la erupción, sino de hambre. Los animales y los cultivos murieron y afectó a todo el país. La producción de sulfuro de Laki fue tal que a su lado la erupción del Pinatubo en las Filipinas, que es famosa por haber parado el calentamiento global durante varios años, parece pequeña.

La nube de cenizas, que se produjo en ese año, se extendió por Noruega, Alemania, Francia y Gran Bretaña, causando alarma cuando los granjeros empezaron a morir como moscas.

La gente no tenía ni idea sobre la procedencia de la nube, como tampoco sabía que el dióxido de sulfuro se mezclaba con el vapor de agua en los pulmones asfixiando así a las víctimas.

Según datos de la época, se estiman que murieron más de 20.000 personas sólo en Gran Bretaña durante el verano de 1783. La niebla de la erupción no se dispersó hasta el otoño. Pero esto no hizo sino empeorar la situación, dando paso al invierno más severo de los últimos 250 años.

Ningún otro sitio sufrió más que Islandia. No fue la erupción la que resultó mortal, sino sus consecuencias medioambientales, explica Gunnar Gudmundsson, un geofísico de la Oficina Metereólogica de Islandia.

«La gente murió no por la erupción, sino de hambre. Los animales y los cultivos murieron y afectó a todo el país», nos explica el científico. Los gases tóxicos envenenaron las plantas y la vegetación, que a su vez mató al ganado.

El extremo invierno que siguió supuso la muerte de una quinta parte de la población, según estimaciones históricas. Es un período de tragedia que se grabó en la psicología y en la historia  islandesa.

Enlace: BBCmundo.com

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