Gigantesca Ave depredadora prehistórica que existió en la antigua América del Sur

Gigantesca Ave depredadora prehistórica que existió en la antigua América del Sur

Hace seis millones de años, cuando América del Sur era aún un joven y aislado continente, existía un ave que era el más temible de sus depredadores. Ahora se le conoce, y no sin razón, como “ave del terror”, aunque el nombre científico de su familia, a la que pertenecen es el de forusrácidos (Phorusrhacidae).

Debido a que dichas aves no tienen ningún descendiente directo en la actualidad, sus hábitos y estilo de vida han estado envueltos en el misterio. Ahora, un equipo internacional de científicos ha completado el estudio más sofisticado llevado a cabo hasta la fecha, con el fin de averiguar algunas de sus ancestrales costumbres.

Para llevar a cabo su estudio, los investigadores eligieron un ejemplar de una especie de tamaño intermedio (Andalgalomis). Un ágil cazador de metro y medio de altura y cerca de cuarenta kilos de peso, dotado de un cráneo grande y rígido, y armado con un gran pico ganchudo y en forma de hacha.

El ave, que vivió hace seis millones de años en lo que hoy es Argentina, no podía volar, pero era capaz de saltar con agilidad alrededor de su desdichada presa, atacándola repetidamente y después retirándose, y propinándole durante su “danza” auténticos “hachazos” que terminaban por derribarla.

Para completar sus estudios, los científicos se sirvieron de tomografías axiales computerizadas (TAC) y métodos avanzados de ingeniería. A partir de los escáneres, diversos investigadores en Australia y Francia realizaron modelos informáticos en 3D y realizaron complejas simulaciones para comparar diferentes patrones de movimiento del ave del terror con los de un águila y un seriema, el pariente vivo más próximo a estas extintas aves.

Combinando los diferentes datos, la estrategia de caza quedó al descubierto. Una mordedura débil, unida a la dificultad de mover lateralmente el pico, a la descomunal fuerza del cuello y a la dureza y tamaño del cráneo daban como resultado un estilo de ataque basado en fuertes golpes propinados de arriba hacia abajo.

Enlace: PLOS One





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