El fin del Uranio parece estar más Próximo de lo esperado

El fin del Uranio parece estar más Próximo de lo esperado

El final de las fuentes de energía tradicionales parece tener un fin muy próximo. El petróleo está ya descartado como fuente de energía principal para el futuro. Las fuentes de energía renovables siguen sin despegar y las nucleares, pareciera tener sus días contados, al menos desde la fisión que utiliza el uranio.

La que se supone que será la panacea, la fusión, sigue estancada y sin dar los resultados necesarios para generar más energía de la que consume. Los estudios comienzan a alertar a la comunidad científica de que el combustible que se utiliza en la fisión, también se está agotando.

Aunque el mineral necesario para extraer el uranio 235 fisionable se encuentra de manera abundante en la naturaleza, sus proporciones son tan bajas, que no basta con tenerlo sino que además, se necesita que sea rentable sacarlo.

Las reservas de uranio están previstas que duren unas cuantas décadas al ritmo actual de consumo, pero hay que tener en cuenta que los países emergentes van aumentando sus necesidades energéticas a un ritmo elevado y el resto de países también suman sus propios niveles de consumo a esta vorágine energética.

Un dato curioso, es que el precio del uranio ha subido 10 veces desde 2004, conforme los yacimientos son más y más difíciles de rentabilizar. Al ritmo actual, puede que para dentro de unos cuantas decenas de años no podamos aprovechar ni gramo más de este elemento.

De acuerdo a lo expresado por el físico nuclear Michael Dittmar la minería sólo es capaz de cubrir el 60 % de la demanda de uranio. El 40 % restante se tiene que extraer de los propios residuos y del desmantelamiento de las armas nucleares en desuso.

Actualmente se obtienen 40.000 toneladas de uranio y las reservas viables que están probadas, es decir, aquellas donde puede extraerse uranio a un coste inferior a 130 dólares el kilo, son de 3.3 millones de toneladas.

Entonces, los datos arrojan unas cifras preocupantes puesto que en apenas 50 años nos quedaríamos sin uranio. Eso al ritmo actual de consumo, pero la civilización requiere cada vez más energía y se están abriendo 3 o 4 centrales nucleares al año. Sin embargo, no se encuentran yacimientos rentables con los que sumar uranio.

Los resultados de estos datos hacen suponer que la fisión, basada en el uranio, es solamente un mero puente de transición hacia alguna otra alternativa que nos permita seguir manteniendo el ritmo de producción energética. Se espera que sirva para darnos tiempo a rentabilizar las energías renovables, pues algunos suponen que, en 50 años, ya no dependeremos del petróleo.





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