El Avión Espía Lockheed U-2

El Avión Espía Lockheed U-2

El Lockheed U-2, apodado “Dragon Lady”, fue un avión de vigilancia (espía) a gran altitud, monomotor y monoplaza, usado por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) y previamente por la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Realizo misiones de vigilancia todo tiempo a altitudes superiores a 21.000 m.

A comienzos de la década de 1950, con las tensiones de la Guerra Fría aumentando, las fuerzas armadas estadounidenses necesitaron mejorar el reconocimiento estratégico para determinar las capacidades e intenciones de la Unión Soviética. Los aviones de vigilancia de ese momento eran principalmente bombarderos reconvertidos, pero eran vulnerables al fuego antiaéreo y los cazas.

Se pensaba que un avión que volase a más de 21.000 m no sólo estaría fuera del alcance de los misiles y cazas soviéticos, sino que también fuera del alcance de los radares. Esta capacidad permitiría misiones de sobrevuelo, violando intencionadamente el espacio aéreo de un país para realizar fotografía de una zona específica.

La Fuerza Aérea dio contratos a Bell Aircraft, Martin Aircraft y Fairchild Engine and Airplane para desarrollar propuestas para un nuevo avión de reconocimiento. Los directivos de Lockheed Aircraft Corporation estudiaron el proyecto y pidieron al ingeniero aeronáutico Clarence Johnson que se acercase con un diseño. Johnson era un diseñador brillante, responsable del P-38 Lightning y el primer caza de reacción estadounidense, el P-80.

El diseño fue rechazado por la USAF, pero llamó la atención de varios civiles de la comisión de revisión, en especial a Edwin Land, inventor de la fotografía instantánea. Land le ofreció la propuesta al director de la CIA Allen Dulles para que su agencia utilizara el avión.

Tras un encuentro con el presidente Eisenhower, Lockheed recibió un contrato de US$22,5 millones de dólares para los primeros 20 aviones. El diseño fue renombrado como “U-2”, cuya U hacía referencia a la designación imprecisa de “utilidad”.

El U-2 realizó su primer vuelo el 1 de agosto de 1955, aunque en principio sólo tenía previsto realizar rodaje a alta velocidad. Las alas realizaban una sustentación tan eficiente que al alcanzar los 70 nudos (130 km/h) el avión comenzaba a elevarse.

Debido a su misión a grandes altitudes, el piloto debía llevar un equivalente a un traje espacial. El traje suministraba el oxígeno al piloto y servía como protección en caso de una pérdida de presurización de la cabina. Para impedir la hipoxia y reducir la posibilidad de síndrome de descompresión, los pilotos llevaban el traje y comenzaban a respirar oxígeno una hora antes del despegue, para eliminar el nitrógeno de la sangre.

Aunque tanto la USAF como la Armada utilizarían el U-2, se trataba originalmente de una operación de la CIA. Debido a las implicaciones políticas de un avión militar sobrevolando el espacio aéreo de un país, sólo el U-2 de la CIA llevó a cabo estas operaciones.





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