Han transcurrido cinco años desde el aterrizaje de la sonda Huygens sobre la superficie de Titán, una hazaña espacial solo comparable con la llegada de los primeros hombres a la Luna.
Con el auspicio de Cosmocaixa, los principales investigadores de esa histórica misión se están reuniendo en Barcelona para poner al día sus trabajos y preparar el terreno para una futura expedición al mundo que, entre todos los conocidos, más se parece a nuestro planeta Tierra.
En un día como hoy, hace exactamente cinco años. El 14 de enero de 2005, tras un recorrido de casi 1.200 millones de kilómetros acoplados a la nave Cassini, la sonda Huygens se precipitó, en una misión suicida, contra la superficie Titán.
Durante dos horas y 28 minutos, la sonda descendió a través de una anaranjada atmósfera de hidrocarburos mucho más densa que de la Tierra, pero que sin embargo se parece a ella más que ningún otro planeta conocido por el hombre.
Nadie sabía si Huygens sobreviviría al impacto contra la superficie. Pero lo hizo. Y durante 72 largos minutos tras su aterrizaje, sus instrumentos transmitieron una enorme cantidad de valiosos datos hacia la Tierra.
La atmosfera del planeta Titán, es la misma, o muy parecida, a la que tenía nuestro propio mundo hace más de 3.500 millones de años, cuando esta era aun muy joven. Y es el único planeta, además de la Tierra, donde es posible la existencia de líquidos estables.









