Australia: estudiantes logran producir por US$2 un fármaco que se vende carísimo

Australia: estudiantes logran producir por US$2 un fármaco que se vende carísimo

Turing Pharmaceuticals es una compañía farmacéutica con sede en Nueva York que el año pasado adquirió la licencia de fabricación del Daraprim, un medicamento usado para tratar el VIH y prevenir la malaria y lo toxoplasmosis. La primera consecuencia de esta compra fue una repentina subida en el precio del fármaco, cuyas dosis pasaron de costar 13 dólares a 750, lo que supuso una barrera en el acceso al medicamento para la mayor parte de los potenciales usuarios del mismo.

Dicho eso, a nadie le puede extrañar que Turing Pharmaceuticals sea propiedad de Martin Shkreli, un empresario que encarna la polémica y la avaricia tanto en su actitud como en sus proyectos empresariales, como demuestra el hecho de que lleve a gala el título de ‘Hombre más odiado de los Estados Unidos”. Antes de ser famoso fue moderador del reddit de WallStreetBets (una pujante comunidad online movida por la filosofía del “Hazte millonario o muere intentándolo”) y tuvo tiempo de ser imputado por 7 cargos a causa de irregularidades en la gestión de su anterior compañía.

Pero, a medio mundo de distancia, una profesora de la Universidad de Sidney llamada Alice Williamson era “incapaz de sacarse de la cabeza” la historia de Shkreli y el Daraprim. “Me parecía injusto, especialmente porque la droga es muy barata de fabricar y lleva años siendo vendida a un precio asequible. Así que me dije: ‘¿por qué no hacer que los estudiantes aprendan a fabricar Daraprim en su laboratorio?’, porque la fórmula es bastante simple. Pensé que si podíamos demostrar que estos jóvenes pueden hacerlo en el laboratorio sin mucho entrenamiento real, enviaríamos un mensaje de cuán ridículo ha sido el fuerte aumento de su precio y hasta qué punto carece de justificación”.

Dicho y hecho: los estudiantes de una escuela de secundaria de Sidney, asesorados por Williamson y por la ONG Open Malaria, llevaron a cabo distintas pruebas y el mes pasado consiguieron finalmente sintetizar un medicamento equivalente… por sólo 2 € la dosis. ‘Equivalente’ quiere decir que la fórmula es lo suficientemente distinta del original como para no perder efectividad médica y al mismo tiempo no dar pie a litigios legales por parte de Shkreli, quien se bien no posee ya las patentes, sí dispone del monopolio de su comercialización.

Si bien Shkreli ha contestado que su producto es mucho mejor que el “juego de cocinar” de los estudiantes australianos, parece difícil justificar ante la opinión pública que su producto sea un 5.000% más caro que otro igualmente efectivo.

Fuente: ticbeat.com





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